Malón Lam, un joven de Singapur, logró lo que muchos consideran un golpe maestro: hacerse con 238 millones de dólares en criptomonedas. Sin embargo, su ascenso meteórico vino acompañado de una caída igualmente espectacular. En este artículo, exploramos cómo Malón y su banda ejecutaron uno de los mayores robos de criptomonedas de la historia y cómo su vida de excesos rápidamente se salió de control.
El sofisticado ataque de ingeniería social
La historia de Malón Lam y su banda, conocida como La Banda del Patio, es un testimonio de cómo la ambición desmedida puede superar la falta de habilidades técnicas. A pesar de no tener conocimientos profundos en hacking, Malón y sus amigos lograron ejecutar un ataque de ingeniería social que les permitió robar 4,100 bitcoins. Este golpe no solo demostró su astucia, sino también la vulnerabilidad de las plataformas de criptomonedas frente a este tipo de amenazas.
La vida de lujos y excesos
El golpe exitoso catapultó a Malón Lam a un estilo de vida lujoso y extravagante. Desde fiestas en clubes nocturnos de Los Ángeles hasta regalos extravagantes, como un Lamborghini Urus rosa para la modelo Leila Bauer, Malón no escatimó en gastos. Sin embargo, detrás de estos excesos, se escondía una realidad más oscura, donde la falta de perspectiva y la imprudencia comenzaron a pasar factura.
¿Quién es realmente Malón Lam?
Llegado de Singapur a Estados Unidos bajo un programa de turismo, Malón Lam tenía solo 90 días para cambiar su vida. Junto a su amigo Yandiel Serrano y otros miembros de la banda, Malón se embarcó en un plan que, a pesar de su éxito inicial, terminó por desmoronarse. La historia de Malón es un recordatorio de cómo las aspiraciones desmedidas sin una base sólida pueden llevar a la ruina.
Lección clave
La ambición sin control y la falta de habilidades técnicas pueden tener consecuencias devastadoras, incluso si al principio parecen llevar al éxito.
Fragmento de transcripción
¿Quieres saber qué se siente cuando por fin das el golpe de tu vida y consigues hacerte con un botín de 238 millones de dólares? Pues algo así. Eres rico, así que sales de fiesta en una discoteca y de repente empiezan a sacar botellas a tu nombre. Malón. Cárteles que hablan de tu humildad, cuentas de cientos de miles de dólares y un extraño espectáculo. Y la gente se pregunta lo lógico. En efecto, ¿quién demonios es Malón? Pues yo te lo voy a decir, es este niño de aquí, un chaval de Singapur que junto con sus amigos acaba de robar 4.100 bitcoins, lo que equivale a más de 230 millones de dólares. Y todo gracias a un sofisticado ataque de ingeniería social. Hoy vamos a ver cómo planificaron uno de los mayores golpes de la historia de las criptomonedas y cómo perdieron la cabeza rápidamente con modelos, mansiones y coches de lujo. Y como lo más importante son las modelos, vamos a empezar por ahí. Cuando Malón Lam empezó a salir de fiesta por los mejores clubes nocturnos de Los Ángeles y a llamar muchísimo la atención, conoció a Leila Bauer, una modelo californiana con la que probablemente discutían sobre el simbolismo en la literatura de Franz Kafka y sobre el idealismo trascendental de Schopenhauer. Sus conversaciones debían ser tan interesantes que Malón decidió regalarle un Lamborghini Urus de color rosa. Tenemos capturas de la conversación donde le enseña la foto y le dice que le ha comprado un regalo de cumpleaños, ella le dice que está ocupada otra vez por el contexto que está con otro. Y le responde, I don't care, me da igual. Tremenda s***ada, Malón. Pero creo que nos estamos desviando de lo importante, que es, ¿cómo demonios hemos llegado hasta aquí? ¿De dónde sale el dinero y de dónde sale Malón Lam? Malón Lam llegó a Estados Unidos desde Singapur en octubre de 2023. Tenía 20 años y consiguió viajar a California con el programa Waiver, que permite a los extranjeros viajar al territorio estadounidense por motivos de turismo o negocio durante 90 días. Tenía 90 días para hacer el negocio de su vida. En Los Ángeles le esperaba Yandiel Serrano, un amigo que había conocido por internet y con el que se conectaba a largas sesiones de Discord para hablar sobre criptomonedas y hacking. La banda, a la que llamaremos La Banda del Patio, la completaban Bir Chetal Danish Khan y un quinto que parece que ha hecho las cosas lo suficientemente bien como para que no se sepa su nombre, pero su seudónimo es Chen. Evidentemente pasaron los 90 días y Malón Lam no quería volver a Singapur, se quedó en Los Ángeles y la banda seguía pasando horas y horas en llamadas de Discord maquinando un plan. Tenían esa mezcla de ambición y estupidez que hace que un grupo de jóvenes pueda conseguir lo inalcanzable. Su objetivo era dar uno de los mayores golpes de la historia de las criptomonedas, y esto es lo mejor, sin tener apenas ningún conocimiento técnico avanzado de hacking. Para eso lo primero que necesitaban
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